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DIGESTION SALUDABLE = ERES SALUDABLE

 

Si más personas se pusieran a pensar en todo lo que su sistema digestivo hace por ellos todos los días, quizás cuidarían un poco mejor de su salud digestiva. 

 
"Para que funcione mejor tu sistema digestivo, enfócate en consumir fibra, líquidos y en hacer ejercicio regular".
 

A tu sistema digestivo le toca un trabajo gigantesco: analiza todos los alimentos que ingieres para distribuir los nutrientes y la energía a tu cuerpo, y es responsable por sacar del cuerpo todos los desperdicios indeseados también. Además, tu aparato digestivo es clave para el sistema inmunitario: las células que revisten tu aparato digestivo ayudan a proteger tu cuerpo contra bacterias y virus invasores que te podrían enfermar.

Tu cerebro y tu sistema digestivo también están comunicando constantemente. Una cantidad increíble de informaciones viajan entre tus intestinos y tu cerebro – a tal punto, que al sistema nervioso que se encuentra en tu aparato digestivo se le llama muy a menudo el “segundo cerebro” del cuerpo. Este sistema alerta el “primer cerebro” si comiste algo que no deberías, y también vigila tu nivel de hambre y tus estados de ánimo.

Sin embargo, muchas personas abusan de su sistema digestivo –llenándolo de alimentos altamente procesados, o comiendo demasiado, o demasiado rápido- y lo descuidan hasta que algo sale mal.

Componentes clave para la salud digestiva

En el sentido general, lo que comes y la manera en que vives tu vida influencian la salud de tu sistema digestivo. Una dieta equilibrada rica en nutrientes te ayuda a alimentar todas las células del cuerpo, incluyendo las de tu aparato digestivo. La fibra, los líquidos y el ejercicio frecuente te ayudan a regular el sistema digestivo, y cuidan de tu “segundo cerebro” controlando tus niveles de estrés para ayudarte a mantener tu salud digestiva.

Consumir fibra y líquidos mantiene tu salud digestiva

Quizás uno de los elementos más importantes en tu dieta para tu salud digestiva sea la fibra alimenticia adecuada.

La mayoría de la gente piensa en la fibra como una substancia que ayuda a regular el proceso digestivo. Es lo que hacen algunas fibras. Pero no todas las fibras funcionan de la misma manera, y es por eso que a menudo hablamos de dos tipos de fibras: la soluble y la insoluble. Los dos tipos participan en la salud digestiva, pero de maneras diferentes.

La fibra insoluble- también llamada a veces “fibra alimenticia”- no se disuelve en el cuerpo, pero absorbe agua, y se expande. Este tipo de fibra –que se encuentra en verduras, salvado y la mayoría de los granos enteros- acelera el paso de los excrementos por tu sistema digestivo, y te ayuda a mantenerte regular

La fibra soluble –que se encuentra en alimentos como la manzana, la naranja, la avena, la cebada y el frijol- se espesa y se hincha cuando entra en contacto con un líquido. Entonces, cuando comes esos alimentos, se hinchan en el ambiente acuoso del estómago y te ayuda a sentirse lleno.
Y además, la fibra soluble también actúa como prebiótico-lo que significa que favorece el desarrollo de bacterias benéficas en tu aparato digestivo.

Tu sistema digestivo almacena decenas de billones de microorganismos, compuestos de miles de especies. Todo junto, a esta colonia de bacterias se le llama a veces “microbioma intestinal”.

Estas bacterias ayudan a tu cuerpo a extraer los nutrientes de los alimentos que ingieres, ayudan a producir ciertas vitaminas y protegen la salud de tu aparato digestivo bloqueando invasores exteriores peligrosos. Pero este mini ecosistema que vive en tus intestinos hace mucho más: hay evidencia que sugiere que tu microbioma intestinal también puede influenciar tu peso corporal, tu memoria y tu estado emocional. Entonces, es importante proveer a estas bacterias su fuente preferida de energía: fibra soluble.

También puedes introducir bacteria beneficiosa directamente en tu sistema, en la forma de probióticos que se encuentran en ciertos alimentos. Alimentos fermentados como el yogur y el kéfir, pepinillos y chucrut, pasta miso y aceitunas, son algunas fuentes naturales de bacteria beneficiosa.

Como las fibras solubles se disuelven en el agua –y que las fibras insolubles la retienen- la importancia de ingerir los fluidos adecuados no debe ser ninguna sorpresa, si quieres que tu sistema digestivo siga funcionando bien. También necesitas agua para producir saliva y jugos digestivos, y para transportar nutrientes a tus células. Entonces tomar los fluidos necesarios diarios es vitalmente importante para tu salud digestiva.

Hacer ejercicio y reducir el estrés apoya la salud digestiva

Hacer ejercicios regularmente también apoya la salud digestiva de varias maneras. Cuando tus músculos se contraen y tu respiración se intensifica durante tu actividad, las contracciones naturales de tus músculos intestinales se están estimulados también, y eso ayuda a mover los alimentos en tu sistema. Además, hacer ejercicios reduce el estrés, ayudando de esta manera a reducir los malestares digestivos que pueden ocurrir en respuesta a emociones negativas.

La conexión entre tu cerebro y tu “segundo cerebro” en tu aparato digestivo es algo que seguramente has experimentado en forma de una “reacción visceral”. Cuando el estrés o la ansiedad atacan, tu cerebro envía una señal a tu aparato digestivo –y enseguida se te revuelve el estómago.

Las señales también viajan en el sentido opuesto, de los intestinos al cerebro. Cuando algo no va bien en tu sistema digestivo, una alerta llega a tu cerebro, generalmente antes de que te des cuenta de que algo no está bien. En los dos sentidos, esta conexión entre tu cerebro y tus intestinos sugiere que mantener tu sistema digestivo muy saludable es vital para tu bienestar general.

Lo que haces para mantener una buena dieta y un estilo de vida sano para ser saludable es también lo que promueve una buena salud digestiva. Una dieta que incluye mucha fibra de frutas y vegetales de todos los colores y de granos enteros, una hidratación adecuada y ejercicio regular son elementos clave. Tómate también el tiempo de disfrutar de tus comidas, estarás más relajado, y también serás menos propenso a comer demasiado.

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La soja no perjudica tu salud

 

Sobre pocos alimentos pesan tantos mitos como sobre la soja, y además a pocos se les atribuyen de forma tan inmerecida como a esta legumbre. Desmentimos los más extendidos.

No hay post o publicación en redes sociales que incluya alguna mención a la soja o a alguno de sus derivados en el que no comente alguien acusándola de mil males. En general de manera totalmente injustificada.

No hay ninguna alerta de organizaciones relacionados con la salud o la alimentación sobre el consumo de soja. Ni una sola.

Y recordemos que en España tenemos alertas sobre muchos otros alimentos. Sin ir más lejos, alertas para que niños y embarazadas no consuman algunos pescados o alerta sobre los nitritos de acelgas y espinacas en bebés.

A nivel europeo tenemos alertas de la ESPAGHAN sobre el arsénico en las bebidas de arroz, o qué decir de las recomendaciones de la OMS sobre el consumo de azúcar o de carne roja y procesada.

5 mitos sobre la soja que debes desterrar

 ¿No os parece curioso que ningún organismo alerte sobre el consumo de una legumbre que supuestamente causa disrupción hormonal, riesgo de cáncer, feminización o esterilidad y no sé cuántas cosas más? ¿Sois conscientes de que se difunden alertas oficiales por infinitamente menos?

Pues bien, aquí van algunos de los mitos que pesan sobre la soja, lo que se dice y lo que hay de realidad:

1. Toda la soja es transgénica

Mucha gente no consume soja o derivados porque cree que es inevitable eludir el consumo de transgénicos.

En la Unión Europea la legislación obliga a etiquetar los transgénicos de consumo directo humano. Es decir, si una bebida de soja, un tofu o una harina de maíz contienen transgénicos, lo pone en el etiquetado. El reglamento es claro:

El envase para el consumidor final o los productos preenvasados que contengan OMG deben estar etiquetados de la siguiente forma: "Este producto contiene organismos modificados genéticamente [o los nombres de los organismos]".

De manera que, en Europa, si no lo pone en el etiquetado, no lleva transgénicos. A lo sumo puede contener trazas, siempre por debajo del 0’9%.

 

¿Están etiquetados los alimentos y los piensos modificados genéticamente?

La Comisión Europea lo explica de manera inequívoca en su hoja informativa:

“La legislación de la UE exige que se etiquete como modificado genéticamente todo alimento y pienso MG que se componga de un OMG, lo contenga o se haya producido a partir de él, excepto en caso de que su presencia sea inferior al 0,9 % del alimento, el pienso o el ingrediente, y sea accidental o técnicamente inevitable.”

La legislación en Estados Unidos es distinta, por eso muchos documentales o textos americanos inciden sobre esa cuestión, y es normal que viendo esa información, hagamos nuestra la preocupación. Pero lo cierto es que en la Unión Europea, dejar de consumir productos de soja por evitar los transgénicos, es un sinsentido.

En realidad es raro encontrar en los supermercados productos de soja fabricados con soja transgénica, ya que la mala imagen que tiene, haría que muchos consumidores no compraran un alimento que indicara en su envase que está fabricado con transgénicos. La industria alimentaria no es tonta, y no quiere tener que poner en sus envases una leyenda que no tienen buena prensa. Eso no significa que no existan, pero son francamente anecdóticos.

Otros productos transgénicos

Lo mismo podemos decir de los productos que contienen maíz, que es otro de los transgénicos autorizados. De hecho una conocida harina de maíz de origen sudamericano indica claramente en su paquete que está hecha con maíz transgénico. Fijaos la próxima vez que vayáis al supermercado.

Otros transgénicos autorizados en Europa son el algodón, la colza y la remolacha azucarera. A ellos les aplica, por supuesto, la misma normativa en cuanto a etiquetado.

Lo que no obliga la legislación es a indicar que "este filete proviene de una vaca alimentada con pienso transgénico", porque el pienso de los animales de cría intensiva sí que contiene transgénicos casi siempre, y debe venir indicado en su etiqueta, pero claro, el consumidor no tiene acceso al etiquetado del pienso. En ese caso para evitarlo hay que irse al producto ecológico.

De manera que una persona que tenga una alimentación tradicional, con un consumo habitual de cárnicos y pescados de cría intensiva, está consumiendo transgénicos en mayor medida que una persona vegetariana que tome habitualmente productos de soja y "lea el etiquetado".

2. La soja es un disruptor hormonal

Lo primero es no confundir alimentos con suplementos de fitoestrógenos o isoflavonas, cosa que se hace a menudo al citar estudios.

Asimismo, es habitual también argumentar sobre este tema usando estudios realizados en modelos animales. Lo cierto es que la soja no tiene efectos estrogénicos en humanos (3).

3. Los niños no deben tomar soja

No hay ninguna indicación que afirme tal cosa por parte de ningún organismo de salud. Al contrario, su consumo no se relaciona con efectos adversos y las fórmulas de soja para lactantes son seguras (4, 5, 8).

4. Si tienes hipotiroidismo, no debes tomar soja

Se dice que, como la soja es bociógena, si tienes hipotiroidismo no debes tomarla. Los alimentos bociógenos son aquellos que impiden la absorción de yodo, por lo que podrían provocar problemas de tiroides.

Sin embargo, muchos alimentos tienen efecto bociógeno, como las crucíferas, y no por ello recomendamos su total eliminación de la dieta.

Cualquier persona que tome hormona tiroidea sintética, debe tomarla en ayunas, separada de la ingesta de alimentos en más de una hora. Con esta precaución, y una dosis de medicación bien adaptada a nuestra dieta y necesidades, la soja y sus derivados se pueden consumir (1).

Informa a tu médico endocrino de tu dieta habitual para que lo pueda valorar y te pueda aconsejar y pautar la dosis de medicación de manera adecuada. Recuerda, además, que el tratamiento por calor inactiva los goitrógenos (6).

5. La soja causa cáncer de mama

Más bien al contrario, el consumo de soja se ha observado que tiene un efecto protector frente al riesgo de sufrir cáncer de mama e incluso puede disminuir el riesgo de recaída. Sobre este tema, si queréis ahondar y conocer los detalles, os recomiendo leer el magnífico artículo de mi compañera Liliana Cabo en su Blog Vive Nutrición (2).

¡Puedes tomar soja cada día!

Por último señalar que el National Institute of Health de Estados Unidos, concluyó tras una amplia revisión que en base a los estudios en humanos no hay evidencia para atribuirle a la soja efectos negativos preocupantes más allá de leves molestias digestivas, también a atribuibles a otras legumbres (7).

Así que sería genial dejar de leer todo tipo de acusaciones infundadas sobre un alimento tan versátil y calidad nutricional tan alta como es la soja y sus derivados.

La soja no es imprescindible, pero tampoco es peligrosa y un consumo normal, de 1 a 3 raciones al día no presenta ningún problema. Al contrario, si produce algún efecto este es beneficioso.

 

Referencias

  1. Effects of soy protein and soybean isoflavones on thyroid function in healthy adults and hypothyroid patients: a review of the relevant literature. Messina M, Redmond G. Thyroid. 2006 Mar;16(3):249-58.
  2. http://www.nutricionvive.com/index.php/el-cancer-de-mama-y-la-soja-beneficia-o-perjudica/
  3. Soy, red clover, and isoflavones and breast cancer: a systematic review. Fritz H1, Seely D, Flower G, Skidmore B, Fernandes R, Vadeboncoeur S, Kennedy D, Cooley K, Wong R, Sagar S, Sabri E, Fergusson D. PLoS One. 2013 Nov 28;8(11):e81968. doi: 10.1371/journal.pone.0081968. eCollection 2013.
  4. Use of soy protein-based formulas in infant feeding. Bhatia J, Greer F; American Academy of Pediatrics Committee on Nutrition Pediatrics. 2008 May;121(5):1062-8. doi: 10.1542/peds.2008-0564.
  5. Safety of soya-based infant formulas in children. Vandenplas Y1, Castrellon PG2, Rivas R3, Gutiérrez CJ, Garcia LD, Jimenez JE2 Anzo A, Hegar B, Alarcon P. Br J Nutr. 2014 Apr 28;111(8):1340-60. doi: 10.1017/S0007114513003942. Epub 2014 Feb 10.
  6. Are There Foods that Support Thyroid Health? Eleese Cunningham JAND April 2012Volume 112, Issue 4, Page 588
  7. https://archive.ahrq.gov/clinic/tp/soytp.htm
  8. https://vegetariannutrition.net/docs/Soy-Safety.pdf
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Alimenta tu corazón

 

¿Por qué no demostrarles a todos que tienes un corazón de oro al preparar una deliciosa comida cardiosaludable?

Primero, si tienes la intención de beber alcohol, haz un brindis a tu buena salud con una copa de cava. El cava no sólo es festivo sino que una burbujeante copa contiene polifenoles, los compuestos que naturalmente se encuentran en las uvas y que afectan la regulación del flujo sanguíneo en el cuerpo y la presión arterial. No te recomendamos que bebas alcohol para tener polifenoles con este fin, sino que quizás al pensar en ellos de esta manera te recordará que debes buscar fuentes saludables de polifenoles en tu dieta.

También, empieza tu comida con una colorida ensalada. Las zanahorias de color naranja fuerte, los tomates rojos y las espinacas color verde intenso deben su color a los carotenoides. Estos son un grupo de pigmentos antioxidantes que ayudan al corazón al inhibir la oxidación del colesterol LDL “malo” en la sangre, lo cual es un paso clave en el desarrollo de ateroesclerosis.

No te detengas ahí. Agrega aguacate a tu ensalada como un extra. Los carotenoides también son solubles en grasa, por lo que la grasa saludable del aguacate ayuda a que tu cuerpo absorba estos compuestos benéficos. Y aún mejor, agrega algunos frijoles a tu ensalada. Su fibra soluble en agua contribuye a mantener bajo control los niveles de colesterol.

Para el plato principal, asa pescado fresco a la parrilla. El pescado es una de las mejores fuentes de ácidos grasos omega 3 cardiosaludables que ayudan a mantener ciertas grasas de la sangre dentro de los límites normales (como los triglicéridos y el colesterol). Y eso puede reducir el riesgo de alguna enfermedad cardíaca.

Date la oportunidad de emocionarte un poco con las nueces. Los frutos secos como las almendras, las nueces y los pistachos son ricos en sustancias llamadas fitosteroles que contribuyen a reducir el colesterol. Tuesta ligeramente las nueces para que suelten su sabor natural y esparce algunas en las ensaladas o verduras.

No existe un mejor final para una gran comida como un poco de chocolate. Los compuestos que existen naturalmente en el cacao, llamados flavonoides, son potentes antioxidantes que combaten el daño a los radicales libres y ayudan a proteger el corazón. Mientras más oscuro y semiamargo sea el chocolate, será mejor para ti. Así que disfruta un poco de chocolate amargo o echa un poco de chocolate semiamargo sobre bayas frescas para tener un postre doblemente saludable. Las bayas obtienen sus hermosos colores rojizos-púrpuras de las antocianinas, que son pigmentos naturales que actúan también como antioxidantes. No recomendamos los dulces como parte regular de una dieta debido al azúcar que contienen, pero al igual que con los polifenoles, pensar en los antioxidantes en los postres podría ayudarte a recordar prestarles atención como parte de tu dieta.

Es una ocasión perfecta para incluir alimentos cardiosaludables en una deliciosa comida sana que tú y tus seres queridos pueden disfrutar en beneficio del corazón.

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Propósitos de año nuevo: 10 consejos para alcanzarlos

  • Publicado en Blog

El mes de enero no sería lo mismo sin los propósitos de año nuevo.

El éxito sobre los propósitos se basa en el "equilibrio". La búsqueda del equilibrio es importante cuando se establecen, pues deben ser desafiantes como para hacer una diferencia, pero no tanto que no puedan alcanzarse.  

 

Compartimos 10 consejos  para cumplir con los propósitos a lo largo de todo el año:

• Reflexiona sobre el comportamiento que deseas cambiar.  A fin de cambiar los malos hábitos y reemplazarlos con los sanos, reflexiona sobre el comportamiento actual. Entender el comportamiento a través de preguntas como - ¿con qué frecuencia ocurre?, o ¿qué  lo tiende a desencadenar?- hará más fácil modificar los hábitos.

• Haz propósitos razonables. Es bueno ser ambicioso, pero asegúrate de que tus objetivos sean realistas y alcanzables. Incluso con objetivos modestos, siempre podrás ajustar las metas a medida que se vayan cumpliendo, y así se evitarás la frustración. 

• Sé específico. Poner los propósitos específicos y cuantificables en  papel hace más fácil su seguimiento, de tal manera que podrás medir y controlar el progreso. 

• Priorizar resoluciones. En una lista grande de propósitos establece prioridades, te ayudará a tener mayor claridad. 

• Comprométete. Una vez que hayas decidido cuáles son tus propósitos, anótalos. Poner los desafíos y planes en papel hará más fácil el compromiso con ellos. Los puedes anotar en donde los puedas ver a diario. 

• Planea cómo poner los nuevos hábitos en acción. Planea cómo poner en práctica los nuevos hábitos. Simplemente "decidir"  hacer algo no va a funcionar si no identificas el entorno que se necesita para hacer cambiar las cosas. 

• Practica los nuevos hábitos, y mantente alerta sobre ellos. La sustitución de los viejos hábitos por nuevos, sólo requiere de práctica, práctica y más práctica. 

• Sé paciente. Instaurar un nuevo hábito toma tiempo, así que sé paciente. 

• Aprende del fracaso. Los retrocesos son inevitables, así que no dejes que te derroten. En lugar de permitir que te afecten negativamente, trata de aprender de ellos y averigua qué te llevó a ese desliz y evita que suceda de nuevo.

• Construye un sistema de apoyo. Amigos y familiares pueden ser  un enorme apoyo durante las épocas de debilidad, en las que necesites estímulo para seguir adelante.

 

 

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5 nutrientes esenciales que debes consumir

 

En la actualidad,  uno de los factores que afectan para el consumo de una buena nutrición es el ritmo de vida de las personas, mucha gente come demasiado, pero obtienen muy pocos nutrientes. En este tipo de casos se consumen demasiadas calorías de alimentos repletos de grasas y azúcares, pero carentes de vitaminas y minerales importantes, al mismo tiempo, no se consumen suficientes frutas y vegetales, que son las fuentes más ricas de vitaminas y minerales.

 

Debido a que muchos de nosotros no consumimos suficientes productos lácteos, es muy difícil consumir la cantidad necesaria de calcio y vitaminas.

 

Entonces, no debería de sorprenderte que esas vitaminas y minerales que con frecuencia carecen en las dietas, sean las mismas que abundan en las frutas, los vegetales y en los productos lácteos. La pregunta es ¿Estás comiendo lo suficiente para satisfacer las necesidades esenciales de nutrición?  Estos son los 5 nutrientes que no pueden faltar en tu dieta:

 

·         Ácido fólico: el ácido fólico o folato, que es la forma en la que existen en los alimentos, es una de las ocho vitaminas B que se necesitan para la producción y mantenimiento de las células, en particular durante los periodos de crecimiento rápido de células, es por este motivo que es importante que las mujeres consuman las cantidades adecuadas tanto antes como después del embarazo. El ácido fólico también se utiliza en la fabricación de material genético, así como también de glóbulos rojos, que ayudan a transportar el oxígeno a través del cuerpo. Esta vitamina es abundante en las hortalizas, también, se puede encontrar en los espárragos, el brócoli, el aguacate y las frutas cítricas, así como en las nueces y frijoles.

·         Vitamina A: una de las funciones claves de la Vitamina A es que apoya la vista. Es un elemento crítico en la transmisión de las señales eléctricas del ojo al cerebro, la vitamina A también apoya la salud de la piel y las membranas mucosas, que actúan como barreras contra las infecciones, y además apoya las funciones del sistema inmune y reproductivo. La Vitamina A se encuentra de forma activa, lista para que el cuerpo pueda utilizarla, en algunos alimentos de origen animal como el hígado, los huevos y la mantequilla, pero la mayoría de las personas obtienen gran parte de esta vitamina en forma de beta-caroteno, un compuesto que le da el color verde oscuro, amarillo y naranja a las frutas y verduras, que el cuerpo puede convertir fácilmente en una forma activa de Vitamina A.

·         Calcio: el calcio es el mineral más abundante en el cuerpo, y la gran mayoría se almacena en los huesos y dientes, la mayoría de las personas conocen cuán importante es el calcio para mantener estos tejidos saludables, pero juega un papel crítico: el calcio juega un papel en la contracción muscular, ayuda a regular los latidos del corazón y ayuda a las células en el sistema nervioso a comunicarse una con otra. A pesar que la mayoría de personas acuden a los productos lácteos primero, y son los que contienen más calcio, también puedes encontrarlo en las hortalizas, el tofu, los frijoles y las almendras.

·         Vitamina D: la Vitamina D estimula la absorción de calcio y fósforo del sistema digestivo, por lo que es de vital importancia para ayudar al cuerpo en la formación y mantenimiento de los dientes y huesos fuertes, donde estos minerales se conservan. La Vitamina D es también necesaria para el funcionamiento muscular adecuado y para apoyar la actividad del sistema inmune. La Vitamina D se conoce como la “vitamina del sol” porque el cuerpo puede producir esta vitamina en la piel cuando se expone a la luz solar. Sin embargo, es posible que muchas no se expongan lo suficiente al sol para producir la cantidad adecuada por diferentes factores, incluyendo el estilo de vida o porque usan demasiado bloqueador. Existen solamente unas cuantas fuentes naturales de Vitamina D, la principal es la grasa de pescado, las yemas de los huevos y el hígado, es por esto que la leche puede ser una fuente muy importante.

·         Potasio: el potasio ayuda al sistema nervioso central enviando sus impulsos por todo el cuerpo, ayuda a mantener la presión sanguínea saludable, y también ayuda a extraer energía de los alimentos eficazmente. Además, todos los músculos, incluyendo el músculo del corazón, necesitan potasio para que puedan contraerse de manera correcta. Las frutas y los vegetales están repletos de potasio. Las frutas con la mayor cantidad de potasio son el melón, los plátanos, el aguacate, los albaricoques, las frutas cítricas y las fresas, los vegetales con la cantidad de potasio más alta incluyen los tomates, la espinaca, las zanahorias y el brócoli.

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Los efectos negativos que pueden producir seguir algunas "dietas milagro"

 

 

 

 

El objetivo de las dietas milagro suele ser lograr resultados rápidos, fáciles y espectaculares sin demasiado esfuerzo, pudiendo perder hasta más de 5 kilos al mes.

Según los expertos se recomienda una dieta equilibrada y ejercicio físico frente a las dietas milagro que, por lo general, además de provocar un efecto rebote con el peso pueden provocar pérdida de nutrientes y vitaminas esenciales para el organismo, producir efectos psicológicos negativos y desequilibrios en el metabolismo de las personas.

Agrupadas en tres tipos de "dietas milagro":

- dietas hipocalóricas desequilibradas, que provocan un efecto rebote que se traduce en un aumento de masa grasa y pérdida de masa muscular, así como una disminución del gasto energético, como consecuencia de una adaptación metabólica.

dietas disociativas, que se basan en la idea de que los alimentos no sólo contribuyen al aumento de peso por sí mismos, sino también al consumirse según determinadas combinaciones y proporciones.

- dietas excluyentes, que directamente eliminan de la dieta algún alimento o nutriente.

"Con estas dietas normalmente se limitan los alimentos y las cantidades que se pueden consumir, ingiriendo menos calorías para perder peso, pero también disminuyendo la posibilidad de conseguir todos los nutrientes necesarios y aumentando la probabilidad de padecer carencias de minerales y vitaminas"

Para mantener un estado óptimo de salud, se recomienda "practicar actividad física de manera regular y seguir una dieta equilibrada, variada y moderada,  combinando los diferentes grupos de alimentos y bebidas ya que todos tienen cabida en una dieta equilibrada, siendo conscientes de que los milagros en nutrición no existen".

Efectos de las dietas milagro

Las 'dietas milagro' pueden conllevar una pérdida de nutrientes y vitaminas esenciales para nuestro organismo. La deficiencia de minerales puede producir alteración del gusto y el apetito, así como favorecer la osteoporosis o los trastornos en la coagulación sanguínea. Por su parte, el déficit vitamínico (B1, B2 y B3 principalmente) puede provocar irritabilidad y lesiones oculares, cutáneas y gastrointestinales, entre otras.

Asimismo, nos recuerdan que pueden producir efectos psicológicos negativos y pueden desencadenar trastornos del comportamiento alimentario como la anorexia y la bulimia, además de generar desequilibrios en el metabolismo de las personas.

Además, "cuando sometemos el organismo a una dieta muy baja en calorías, y hay una pérdida de peso muy rápida, el organismo reacciona haciéndose más eficiente, gastando menos energía, y esto puede causar serios problemas de salud y provocar un aumento de peso drástico en el momento en el que se vuelve a ingerir cantidades normales de comida".

Nos aconsejan adecuar la ingesta a las necesidades individuales; y realizar las cinco comidas al día recomendadas y actividad física todos los días.

 

 Para más información y ayudarte a alcanzar tus objetivos pídenos tu estudio nutricional gratuito  WhatsApp 649 313 002

 

 

 

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Zumos de frutas ¿Una buena opción?

 

 

Si incluimos las frutas (orgánicas) en nuestra alimentación nos asegura un consumo suficiente de vitaminas, minerales, antioxidantes, fibras…… y también nos ayuda a no comer otros alimentos ricos en grasas saturadas, azúcares o sal. Pero consumir un zumo de fruta, no es lo mismo que consumir una pieza de fruta.

 

La fruta fresca es rica en fibra, lo cual nos hace sentir más saciados y hace más lenta la absorción de la fructosa, (la fructosa es el tipo de azúcar presente en estos alimentos).  Esta fibra actúa a nivel de las células, manteniendo “encerrada” la fructosa.  El sistema digestivo necesita tiempo para romper esta barrera donde está y por lo tanto, la fructosa llega más lentamente a la sangre, lo que a su vez le da más tiempo al hígado para metabolizarla. Por lo tanto, los niveles de azúcar en la sangre no se elevan rápidamente y la probabilidad de que esta azúcar sea almacenada como grasa disminuye.

 

¿Qué sucede con los zumos?

 

A diferencia de la fruta fresca, los zumos mediante su proceso de preparación alteran el beneficio de la fibra, ya que ésta se reduce o se elimina. Si disminuimos la cantidad de fibra, el azúcar de la fruta llega rápidamente al torrente sanguíneo lo cual produce una elevación de los niveles de azúcar en la sangre.

 

Más que la cantidad de azúcar, es la lentitud del proceso la que evita las subidas bruscas de glucosa en la sangre. Cuando las subidas de azúcar son drásticas y se repiten a menudo, obligan al páncreas a trabajar más y a segregar más insulina, lo que contribuye a la resistencia a la insulina y al desarrollo de la diabetes tipo 2.

 

Además de ser rica en fibra y controlar los niveles de azúcar en sangre, la fruta fresca ayuda a controlar el apetito y evita comer en exceso. Esto no sucede al ingerir los jugos o zumos, ya que llegan rápidamente al tracto digestivo, siendo metabolizados casi de inmediato.

 

También está demostrado que consumir frutas frescas cambia la “flora intestinal” ayudando a que proliferen en el tubo digestivo diferentes tipos de bacterias que son beneficiosas para nuestro organismo.

 

¡Aprovecha las bondades de la fruta entera!

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Pérdida de vitaminas y minerales en frutas y verduras

  • Publicado en Blog

Los alimentos contienen muchos menos nutrientes que hace 50 años.

Según nos recomiendan los expertos en nutrición tendríamos que tomar cinco porciones de fruta y verdura al día para cubrir nuestras necesidades en vitaminas y minerales. Pero actualmente cada vez hay más argumentos en contra.

Algunos estudios más antiguos y un estudio estadounidense reciente nos lo vuelven a confirmar: Nuestra fruta y verdura tiene mucho menos nutrientes que antes. Este estudio resalta que los nutrientes se han ido perdiendo rápidamente a partir de los años 70: La pérdida de vitamina A en las manzanas es de 41%. Los pimientos tienen 31% menos de vitamina C y el brócoli ya sólo dispone de la mitad de hierro.

Hoy en día la coliflor contiene ya sólo la mitad de vitaminas C, B1 y B2 de hace cuarenta años. Tierras empobrecidas y castigadas por los pesticidas y abonos químicos utilizados en el cultivo intensivo han conducido a una pérdida drástica de vitaminas y minerales en nuestros alimentos.

“Nos llama mucho la atención la carencia en magnesio en nuestra alimentación” – confirma el médico y bioquímico Jörg Birkmayer y el médico Al Sears afirma: “Hoy en día es necesario comer diez veces más fruta y verdura para asimilar la misma cantidad de vitaminas y minerales que hace cinquenta años.”

Para aquellos que piensan que esto es demasiado no les quedará otra alternativa que plantearse el uso de complementos alimenticios y zumos vitaminados.

Los agricultores se ven obligados a apostar por la cantidad en vez de la calidad. Los suelos no pueden regenerarse, se empobrecen y se contaminan con los pesticidas.  Este hecho es realmente preocupante y se basa en una cultura de lo inmediato, la ganancia a corto plazo. ¿Qué comeremos cuando los alimentos en el futuro no nos aporten nada? Pues …. basura. ¿Y qué ocurrirá entonces? Tendremos a una población totalmente enferma.

No es nada nuevo, lo sabemos. Lo escuchamos día tras día. Antes se hablaba de que era necesario comer sólo tres porciones de fruta y ahora ya nos piden que necesitamos siete  o más piezas según las fuentes que consultemos. Si observamos esta tendencia nos damos cuenta de que algo no cuadra. Yo tengo que confesar que a mi me cuesta encontrar el tiempo necesario para hacerlo. Además tendría que llevar conmigo una mochila llena de fruta y verdura, estaría comiendo todo el día… Y la fruta y verdura debería ser de origen orgánico.

Desde luego los especialistas afirman que el cultivo intensivo y el uso de abonos artificiales empobrecen cada vez más la tierra.

¿Qué medidas estás adoptando para resolver este problema?

Más información y asesoramiento en www.soloherbal.com

 

Estudio comparativo realizado para los años 1985 y 1996 que muestra porcentualmente la disminución de nutrientes en diversos alimentos:

Minerales y vitaminas en mg por cada 100g de alimento Ingrediente analizado

Resultado 1985

Resultado 1996

Diferencia

Brócoli Calcio
Ácido fólico
Magnesio

103
47
24

33
23
18

-68%
-52%
-25%

Judías Calcio
Ácido fólico
Magnesio
Vitamina B6

56
39
26
140

34
34
22
55

-38%
-12%
-15%
-61%

Patatas Calcio
Magnesio

14
27

4
18

-70%
-33%

Zanahorias Calcio
Magnesio

37
21

31
09

-17%
-57%

Espinacas Magnesio
Vitamina C

62
51

19
21

-68%
-58%

Manzanas Vitamina C

5

1

-80%

Plátanos Calcio
Ácido fólico
Magnesio
Vitamina B6
Potasio

8
23
31
330
420

7
3
27
22
327

-12%
-84%
-13%
-92%
-24%

Fresas Calcio
Vitamina C

21
60

18
13

-14%
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ESTUDIOS REALIZADOS POR LA FARMACEUTICA GEIGY (1985) Y EL  LABORATORIO SANATORIO OBERTHAL DE KARLSRUHE (1996).

 

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